Una mirada del Alma.

Dejaros llevar por un momento al mundo de los recuerdos: de las sensaciones, de las  vivencias, de las experiencias concretas… entrad en vuestros recuerdos y traed al presente algún momento en el que, sin buscarlo, sin más, vuestra mirada se cruzó y, sobretodo, se encontró con otra mirada, de tal forma que supisteis que había, en esa mirada, algo diferente, algo especial.
No me refiero solo al mundo de las parejas, en dónde es más fácil y/o probable que esto ocurra;  ni tampoco tiene que ser, “obligatoriamente”,  alguien muy cercano o conocido; no, es algo diferente aunque, de alguna manera, tiene “un sabor parecido”.
Me refiero a alguien que, en un momento concreto, te ha mirado o alguien que ha mantenido tu mirada transportándoos, a ambos, a una sensación especial, diferente… atemporal?.

Hay distintas frases que hacen relación a esto; por ejemplo “Los ojos son la puerta del Alma”.   El Alma como la parte más profunda, serena, plena, eterna… ese algo inespecífico (que tiene tantas connotaciones o  tantas definiciones según en que entorno se utilice o describa la palabra) que hay en cada uno que nosotros. Más o   menos conocida; más o menos sumergida en nuestros miedos, en nuestras heridas… que se yo!

indigos-Cristal-Marianela-GarcetPara mí el Alma es la Esencia; lo que siempre ha sido y siempre será

Lo que toma forma en mi   (como persona concreta) durante un tiempo para después (al terminar la experiencia humana) volver a ser ilimitada.

Y la puerta de entrada a ella, el acceso: los ojos, la mirada. No cualquier mirada, la mirada sin juicio, sin condiciones, pura…¿se puede tener esa mirada?

De pronto, un persona te mira… tu miras a alguien… y se produce ESA mirada desde el Alma. Una mirada que encuentra respuesta en el otro, en el Alma del otro; esto es un momento tan diferente que queda como un anclaje o referente de lo que realmente somos (aunque lo hayamos olvidamos) y de lo que andamos buscando (de una manera más o menos acertada, o desacertada).

ojos-nino-300x274¿Quien mira a quien?   o ¿desde donde se produce esa mirada?

¿Que produce en ambos que es tan grato, tan sereno, tan pleno?

Es una vivencia difícil de explicar con palabras; quizás Confianza, Calma, pero quizás la más adecuada es Intimidad. Intimidad no tanto como cercanía al otro, sino como una cualidad que conlleva capacidad para estar y reconocer; para estar Presente, lo que significa estar en lo que hay, sin juicio, sin límite; significa admitir lo que hay, ya sea mío o del otro; significa mirar al otro y sentir que el otro me mira, sin huidas, sin protecciones, sin defensas, sin ataques… siendo tal y como somos; significa reconocernos, no como lo que aparece para gestionar esto o aquello, sino como lo que Es.

Ciertamente hay personas que, por su trabajo personal, por su desarrollo, por su conciencia… tienen (por así decirlo) más acceso a la Presencia, a la Intimidad; si uno  “es mirado” por ellos, parece que es más fácil  el acceso a esa Presencia; sin embargo, no podría ser así si uno no tiene, también, conexión con ella.

Todos tenemos Presencia o, como dice mi maestro zen Alexander Poraj,” Todos somos Presencia”. El tema no es serlo o no, sino tener conciencia de que lo somos. En este punto, la mirada del otro nos activa nuestra propia conciencia sobre la Presencia, pero es nuestra Presencia la que se reconoce a través de esa mirada.

Te animo a “pensar” en esos momentos que describo (aún sabiendo que las palabras son limitantes y pueden llegar a ser un estorbo más que una ayuda) y dejarte llenar por “ese sabor de intimidad” que produce la cercanía a tu propia Presencia; te animo a reconocerte como parte de esas miradas que en algún momento has vivido; te animo a buscarlas, si es posible decirlo así, como un ejercicio que, a través de su propia práctica, se despliega y crece.

Post.25_BCSTPara mantener la mirada del Alma, tenemos que mirar antes a nuestra Alma.  No podremos sostener lo que no conocemos, será demasiado “arriesgado”, inquietante. Pero, cada mirada que se mantiene, del Alma, es como bálsamo para esas heridas personales, esos miedos indefinidos, esas huidas hacía delante en este mundo que parece que sólo alienta a conseguir metas sin parase a pensar el precio que por ellas se paga.

Según Willigis Jäger (maestro zen) la humanidad tiene como siguiente objetivo el “despertar de la conciencia”, sólo así conseguirá evolucionar como raza. El encuentro con la Presencia es el encuentro con la Calma, con la Serenidad, con la Quietud