UNA CRISIS VIVIDA DESDE LA CONCIENCIA, proceso de crecimiento personal

La vida, en sí misma, es proceso personal, es cambio continuo, aunque no siempre lo vivimos así. Principalmente porque intentamos evitar todo lo que sea inquietante, diferente-difícil, lo que tenga algún parecido a crisis.

Sin embargo, son las crisis (en sus diferentes formatos, duración, dureza, etc…) las que nos conectan con aspectos personales dormidos, desconocidos o inconscientes.

También son ellas las que nos hacen salir de nuestra zona de confort y buscar  las herramientas que necesitamos para poder lidiar con esa nueva situación, en vez de sufrirla o intentar negarla, lo cual lo conseguimos a veces, aunque pagando un precio más elevado del que creemos.

Realmente este proceso de ser un humano tiene inevitablemente momentos difíciles, la propuesta es vivirlos desde la conciencia, desde la Presencia; lo que significa mantener-nos en esos momentos y aprovecharlos para conocernos más, entendernos mejor y desplegar-nos en una nueva versión de nosotros mismos.

Hay muchas (muchísimas) herramientas a nuestro alcance; no todas le sirven a todos y no todas sirven para todo.

Forma parte del proceso buscar la que nos aporte, es ya un movimiento de la conciencia; pues  tendremos que indagar en nuestro interior para descubrir y reconocer lo que realmente necesitamos, que es bastante diferente a lo que deseamos (siento si suena mal, pero la experiencia me dice que pocas veces coinciden, aunque es cierto que a medida que se desarrolla el auto-conocimiento, deseo y necesidad se van acercando).

No sé si es imprescindible o no hacer un proceso-terapéutico-consciente personal, lo que sí sé es que pocas veces es una decisión personal…, me explico: a menudo es un detonante externo que nos impulsa, incluso a veces obliga, a ponernos en marcha, a salir de la zona de confort, de lo conocido. Y, lo que ocurre es que cuando aparece, es inevitable vivirla… así que, mejor, preparemos-nos para bailar con ella en vez de que nos pisotee (valga la comparación)

A lo largo de mi propio proceso personal, el de personas muy cercanas y el acompañamiento en estos últimos años (a través de la terapia Cráneo-Sacral-Biodinámica, el auto-conocimiento utilizando el Eneagrama y las Constelaciones Familiares) he ido ‘construyendo una secuencia de las fases básicas de este proceso’, sin ninguna finalidad concreta, sino simplemente darme cuenta de cuánto nos parecemos (aunque la fachada a veces sea tan diferente).

Así, voy a ir desarrollando cada etapa (por llamarlo de alguna forma), intentando acercar y/o poner claridad en las diferentes fases de este camino que vivimos todos, unos de manera más consciente que otros.

  • La expulsión del paraíso y la formación de la herida básica.
  • Aprendiendo a sobrevivir: la creación del ego (eneatipo): entre lo conocido y lo desconocido (sombra); entre lo consciente y lo inconsciente.
  • Mamá, necesito tu mirada. Ley de pertenencia; lealtades ocultas.
  • Papá, necesito tu mirada. Ley de vinculación; cada uno ocupa su lugar.
  • Necesito mi sitio: miedos, instintos, enfrentamientos-sumisión.
  • Individuación (imprescindible para desplegar-me en plenitud): el equilibrio entre mi sistema y yo; desarrollar la capacidad de estabilizarme desde dentro; soltar-me de las dependencias sistémicas.
  • Mirando al sistema de origen; devolver lo que no es mío; ocupar mi sitio, honrando a los ancestros.
  • Autoimagen: la búsqueda de lo auténtico. Luces-sombras; potenciales-limitaciones; recursos.
  • El llanto, la crisis del Alma. Poder sostenerme cuando emerge la carencia.
  • Acompañamiento terapéutico.