Un Libro como fruto de un proceso

Tras un año de pruebas y correcciones salió, ayer, a la venta el Libro: “El Eneagrama, el origen”.

Todo un reto, en cuanto a tiempo, trabajo, discriminación de datos, orden de ideas, cambios…. todo cabe bajo la “idea” de escribir un libro, y es que se lleva un rato!!!

No tenia “en mente” escribir un libro y, sinceramente, no me veía haciéndolo; no por falta de información, conocimientos sobre el tema o recursos personales, sino más bien por falta de intención. Me parecía que algo ajeno a mi, casi impensable. Sin embargo, ahí está.

En realidad, para mí lo más bonito y curioso es cómo se ha producido, algo que tenia que ser, no pensado;  tenia que darle forma (física) a tanto como he aprendido, comprendido y compartido.

Me considero afortunada y apasionada con y por el Eneagrama. Forma parte de mi trayectoria personal; todavía más, es uno de los pilares de mi transformación, de los cambios que en mi se han ido produciendo estos últimos años. Además de ser parte de la formación que comparto con otros.

No voy a hablar aquí del Eneagrama, más bien compartir su gestación, por curiosa e interesante. Supongo que cada autor tendrá su forma de escribir; en mi cabeza había ideas de cómo hacerlo: tener que buscar tiempos concretos, convertirlo en una prioridad,  tener la intención; sin embargo, nada de esto ha ocurrido.

Al principio sólo quería recopilar la múltiple información que tenía, de diferentes libros y talleres (tanto recibidos de otros, como trasmitidos por mi)… un montón de apuntes y otro montón de power-point; clasificar y discriminar, !pasarlo a word! (pesado).

Me sorprendía que, entre las tareas domésticas, familiares y/o profesionales, el ordenador me llamaba… daba igual si eran 15 minutos o 3 horas… todo servía. Al recordar, siento que era así, que el libro me llamaba, no que yo escribía el libro; quizás parezca raro, pero así lo he vivido.

Trabajo duro a veces, todo manual y autónomo; generar las imágenes y, al tiempo, corregirlas y mejorarlas (o intentarlo, puesto que mis conocimientos informáticos son pocos). Dibujar los esquemas, pasarlos una y otra vez a imagen para que no se distorsionaran… para bien y para mal soy perseverante (lo que se corresponde, a veces, con la Tozudez de los 9!). Ordenar los capítulos varias veces, hasta conseguir un recorrido acorde con mi enfoque del Eneagrama.

  Y, lo mejor! la portada y las imágenes de cada eneatipo, en las que se refleja la idea de que, ya desde el momento de la concepción, o dicho más vehementemente en ese instante concreto, comienza la formación de nuestra estructura egóica, eso que llamamos ego y, en el Eneagrama, Eneatipo.

Momentos largos, en donde repetir todo 9 veces era cansado… buscar 9 formas de contar lo mismo, respetando el enfoque de cada Eneatipo; momentos mágicos, en los que la información fluía a través del teclado… de todo un poco!

El día que lo acabé, entre emociones contradictorias de agotamiento, aburrimiento, alegría, satisfacción…. De ahí, el correo de Manuel (Director de Descleé) comunicándome su interés en publicarlo fue emocionante, un reconocimiento que provocó una satisfacción agradable (cuidado con obviar que mi niña del Alma es una 3, que desea sentirse vista).

Ahora todo queda atrás, en mis manos el Libro; no solo el Libro del Eneagrama, sino mi recorrido por este método, increíble, rico, poderoso, duro a veces, mágico otras… merece todo lo que se diga sobre él.