Mejor que un taller de Eneagrama… un viaje a través de él.

No me apetece otro artículo típico sobre el Eneagrama, y no porque no haya mucho más que decir; probablemente no se trate de decir, aun sabiendo que la teoría es importante, sino de poder aplicar-lo en la cotidianidad, de utilizar-lo, de  pasarlo al cuerpo… encarnarlo, esta es una palabra muy interesante, pues implica que YA forma parte de mí, que está incluido.

El Eneagrama es rico en información, creo que inagotable; cuánto más sabes, más te muestra,  más se despliega; lo hace sutilmente, te va llevando a zonas desconocidas, a veces inquietantes, es como si sorteara los obstáculos, las propias creencias auto-limitadoras. Tiene la cualidad de ir profundizando en la persona, en su estructura egóica, llegando hasta el mismo Origen del Ser Humano, con mayúscula, pues no me refiero al ego-eneatipo, sino a LO que lo habita, la Esencia que somos.

Hay tanto sobre él, tanto escrito, que más de lo mismo no es buena idea, ya que a menudo se empobrece, reduciéndolo solo a datos; incluso lo utilizamos para auto-clasificarnos y justificarnos… mal uso de él, bastante pobre.

En estos años se ha convertido en parte de mí, tanto personal como profesionalmente; ya no es algo que tengo que pensar, alguna información que recordar sobre aspectos personales menos reconocidos, sino que está integrado. Ocurre como los niños cuando aprenden a leer (por lo menos los del método Palau, que era el de mis hijos mayores), un día ya no dividen las palabras en sílabas que han aprendido, sino que leen de corrido, palabras completas; así siento que ocurre con respecto al Eneagrama, ya no es algo externo, sino que surge de dentro,  un conocimiento que aparece en el momento adecuado.

En todo este tiempo, lo he aprendido y lo he compartido con  diferentes formatos; en todos ellos un cierto resquemor, una sutil sensación de que faltaba algo; hasta que poco a poco comprendo que para poder utilizarlo, hay que pasarlo de la teoría a la práctica, esa es la dificultad real, vivirlo… ¿cómo hacerlo?

Para mi hay varios ingredientes indispensables para que vaya calando, para que eche raíces; en la base la meditación, como recurso que nos permite arriesgarnos a mirar lo que no nos gusta, a cambiar lo que podemos, a Ser como somos, no como creemos que tenemos que ser, o como pensamos que quieren que seamos. Personalmente no creo que se pueda producir un cambio (no encuentro la palabra, pondré varias en un intento de encontrar el matiz que siento) importante, profundo, permanente, consecuente, real… estable y equilibrado si la persona no tiene cierta Presencia o, lo que es lo mismo, cierta cualidad personal que le hace vivir en lo que hay, sin huir, sin disociarse, sin proyectar.  Nuestro eneatipo se forma para protegernos; para que nos sintamos seguros, para estabilizarnos en medio de la cotidianidad que cada uno tiene; y aunque en realidad como adultos no lo necesitaríamos, creemos que sí, por lo que renunciar a esto va a necesitar de una base que nos sostenga mientras se produce el cambio, el paso de una estructura rígida a una suave y permeable que nos permita vivir y no sobre-vivir.

He tenido la posibilidad de escribir sobre el Eneagrama, un libro que es reflejo de mi caminar por, con y a través de él; se llama El Eneagrama, el Origen  (publicado en breve) porque una y otra vez mi experiencia y mi percepción me llevan al origen del ser humano, al propio instante de la fecundación como el momento en que se genera el principio de lo que será nuestro eneatipo, nuestra manera de gestionar la vida; que muy a menudo confundimos con nuestra manera de ser. Cada vez tengo más claro que el eneatipo o ego es una estructura, y que según su rigidez oculta y limita más o menos el núcleo, el Ser.

Esta es una experiencia que ha ido tomando forma y fuerza, no sólo desde el Eneagrama, por el estudio de las Ideas Santas y la desconexión de una de ellas, sino también por la aplicación de otros métodos en el acompañamiento personal; tanto en las Constelaciones Familiares como en las sesiones de Terapia Cráneo Sacral Biodinámica va mostrándose el momento del Origen como el centro de muchas de nuestras dificultades, limitaciones, etc.

Siento entonces una necesidad de reinventar los encuentros;  buscar la forma de que la teoría se convierta en práctica, en utilidad. De nuevo me encuentro con un ¿cómo hacerlo? creo que hay varios temas, se necesita tiempo, continuidad y algún que otro recurso (dependerá de cada persona y del momento en que se encuentre).  Tiempo para que la semilla eche raíces y pueda crecer, pues no hay atajos; continuidad para comprobar en el día a día lo que vamos aprendiendo y/o descubriendo; recursos para sostener los momentos difíciles, aquellos que me abren los ojos y me muestran mis miedos, limitaciones, trampas…

Valorar la edad, el interés, las posibilidades…  y en mi, como la persona que ofrece el trabajo de conocer el Eneagrama, una idea central que tendré que transmitir una y otra vez, sorteando la impaciencia típica de todos cuando queremos cambiar algo: “lo más importante no es descubrir tu eneatipo, sino el proceso de indagación sobre ti, todo un camino por andar descubriéndote y entendiéndote; el eneatipo vendrá como fruto del trabajo, no como meta”

El propio método hace la selección (por llamarlo de alguna forma) puesto que se adapta a la persona, a su momento. Y bien, hay que empezar por algo… una Introducción al Eneagrama, 3 talleres, 3 tardes, 3 semanas… suficiente para una toma de contacto entendible; corto, intenso, empezamos a entender; hemos sembrado una semilla que si es cuidada, brotará. Los acompañantes no somos los que las vamos a cuidar, lo que nosotros podemos hacer es enseñarles  a que preparen bien la tierra donde va a ser sembrada; nutrir los encuentros de recursos personales, generar espacios libres de juicios que favorezcan la apertura de las resistencias, a menudo inconscientes, más que conscientes.

Y si  ya en el Origen comienza la formación de la estructura egóica, cuánto podría ayudarnos el saberlo; saber que somos Seres que tenemos una personalidad, con la que nos mostramos; que es necesaria, realmente imprescindible, pero que es una estructura, no el núcleo.  Si ya creciéramos sabiéndolo, probablemente podríamos tener una relación más sana con el ego, menos limitadora. El proyecto es un Eneagrama adaptado a los niños.

El viaje de los Psiconáutas a través del Sistema Eneagaláctico de los Emoplanetas, dos talleres al mes, durante el curso escolar; acompañarlos a descubrir que tenemos una forma de ser, que puede ser conocida y entendida; que los otros también la tienen y que puede ser igual o parecida o ser bastante diferente. Que todas son válidas, que son la mejor manera que hemos tenido de crecer.

Un proyecto, creo que válido e interesante, para desarrollar apertura, empatía y tolerancia.

Para los que quieran un poco más, para los que el anhelo les empuje, la propuesta es la Formación en Eneagrama: me conozco, me entiendo. Un recorrido a través de los diferentes aspectos que determina y define, convirtiéndolo en una indagación personal, más que en la búsqueda, a veces obsesiva, del eneatipo. Transitar las 9 escalas del camino… saborearlas; poner todo en duda, vaciar el cuenco… ;no tener prisa, ir lento… disfrutar de la travesía.

Comenzar por el principio: Las Ideas Santas y la desconexión, las cualidades de la Esencia, del Ser; la parte espiritual del Eneagrama, bastante menos conocido y no por ser menos importante; es la vivencia de desconexión la que nos provoca percibimos incompletos e inadecuados… hemos perdido algo y deseamos recuperarlo, este anhelo,  se convierte en el núcleo de nuestro Eneatipo concreto.

Los 9 Eneatipos, que son, para que sirven, cómo se forman; definir cada uno de ellos es fácil, sentir-nos cómo uno de ellos es más complejo. Esto será nuestro objetivo.

Las Triadas (3 eneatipos en cada una) y su correlación con las tres partes del cerebro Triuno; así, el cerebro Reptiliano da lugar a la Triada Visceral; el cerebro Límbico a la Emocional; y el cerebro Neocortex a la Mental, cada triada  tiene sus peculiaridades.

Los Instintos o la parte más animal en nosotros, nuestra manera de gestionar la supervivencia; son tres: auto-conservación, social y sexual o vital, nos explican cómo reaccionamos ante los estímulos externos, de manera inconsciente e involuntaria.

Las Alas, la influencia de los eneatipos que están situados a la derecha e izquierda del nuestro; comprender que para volar tenemos que desarrollar las dos.

Transitaremos entre la Virtud y la Pasión o defecto, comprendiendo que todos tenemos un don (podemos llamarlo así), que a veces está dormido (muchas), que a veces está en su parte positiva y otras en la negativa… que es nuestra relación con nosotros y la identificación más rígida con nuestra estructura la que nos lleva a la sombra, al defecto.

Ya a estas alturas del camino podremos mirar a nuestro Niño interior o niño del Alma, como una representación de aquellas cualidades que tuvimos que reprimir o negar, aquello tan nuestro… pero que no era bien recibido; cómo poder hoy recuperarlo para ser más completos, más auténticos (quizá).

Y saber que tenemos un mapa, una serie de instrucciones que nos indican si estamos entrando en una época de descentramiento o, por el contrario, mostrarnos el camino hacia nuestro despliegue… el Flujo interior marcado por las líneas que unen los eneatipos.

Como cierre, la toma de conciencia del camino andado, compartido, vivido…  Cierre y comienzo, pues todo lo que acaba deja lugar para algo nuevo.

Si te interesa conocer más sobre mis trabajos, puedes contactar conmigo.