ENCUENTRO “PERSONAL” CON LA FUNDACIÓN CSOO WILLIGIS JÄGER

Continuamente sigo sorprendiéndome de descubrir y experimentar cómo “la Vida” lleva mi vida; como, a pesar de que parece que según lo que hacemos o lo que somos así nos va a ir, realmente no depende “tanto” de nuestra voluntad que determinadas situaciones, relaciones o experiencias sean de una determinada manera o, por lo menos, que no lo sean de otra.

Alexander_Willigis_Doris - copiaEn estos días nos hemos reunido, en Robledillo de la Vera (Cáceres) , durante una semana “unos cuantos seguidores de Willigis Jäger, practicantes y, de alguna manera, enamorados del zen”  en un encuentro de miembros de la Fundación que él ha creado en España. Tres días para un curso de formación y cuatro para practicar el zen, un sesshin anual, unas cincuenta personas practicando el silencio, practicando la Presencia.

Podría pensar o decir: “claro, yo he hecho una apuesta por el zen, por su práctica, por sus maestros…” sin embargo creo que más bien he sido atraída por él, incluso algo así como “seducida”, por lo que de alguna manera sutil e inconsciente percibí en él, en su práctica, en la Presencia del que hoy es mi maestro, Alexander Poraj.

2014-05-17 11.30.46Sea como sea me he ido “integrando” en la práctica individual y, también en grupo, en shanga…y desde ahí, desde el querer compartir la práctica, he sido testigo directo (incluso un poquito colaboradora), de cómo Alexander Poraj, Celso Navarro, Pedro San José y Belén Trueba (los maestros de la línea zen “nube vacía” de Willigis Jäger en España) han ido “dando forma” (incluso jurídica) al legado de Willigis, a su forma concreta de vivir la Espiritualidad en ésta época concreta; en su forma de integrar la experiencia y la sabiduría de las tradiciones de oriente y occidente; en su forma de vivir la cotidianidad: “Todo es zen”

Tres días de encuentro de “formación” en contacto con Alexander, maestro Dharma, con sus enseñanzas, increíbles por lo concisas y certeras, apuntando directamente al núcleo de nuestra forma de ser, de nuestros condicionamientos, nuestros límites, de todo aquello que nos “aleja” de lo que siempre somos; tres días de convivencia, “estos pocos” que hemos venido de diversos puntos de España: Las Palmas, Sevilla, Granada, Murcia, Barcelona, Bilbao, Toledo, Madrid…. incluso de México y, el maestro, desde Alemania.

piedras 1Todavía me cuestiono, bueno más bien me sorprendo, de cómo he llegado aquí, de cómo hemos llegado aquí; de cómo cada uno de los que allí nos hemos encontrado nos hemos reunimos siguiendo “un cierto impulso”, sabiendo que es ahí, en el cojín, donde a menudo  encontramos la respuesta al impulso, al anhelo, a esa cierta e insistente sensación de búsqueda. Procedemos de distintas ciudades, de distintas realidades, y  poco a poco nos hemos ido reuniendo “bajo” esta nueva forma de vivir: el zen.

¿Qué le ha pasado a mi vida? ¿Qué le “ha hecho” el zen ? porque lo que sí es claro es que ha cambiado, y mucho. Creo que, “simplemente”, ya no surgen tantos deseos de querer controlarla,  de esperar que sea como “yo quisiera que sea”… y no es que yo, de alguna manera, “me he cambiado”, sino que es la propia práctica la que cambia, la que estabiliza, la que serena. He tenido la suerte, el lujo, de acercarme a un maestro zen (también terapeuta), que me ha acompañado en  la práctica, me ha acompañado cuando ha sido agradable… pero, sobretodo, me ha “sostenido” cuando ha sido árida, seca; sin dar nunca un paso por delante sino, siempre, esperando a que yo lo descubra, a que yo lo dé. A veces esto me ha parecido difícil o incluso duro, pero ahora sé que nadie puede andar el camino de otro, que nadie puede andar por mí.

quietudHe aprendido… o mejor estoy aprendiendo (creo que nunca se acaba de aprender) a vivir una de sus frases: “Mejor que te guste lo que hay, porque así siempre habrá de lo que te gusta”… !no es fácil, ni rápido, cuesta!. Es una forma nueva de estar, de ser; no es  que ya no importan las cosas (desde fuera puede parecer una cierta pasividad o conformismo), sino que dejas de “sufrir” por todo, por preocuparte por lo que todavía no es pero podría ser, por rechazar lo que es, esperando que sea lo que yo “sueño”…. Poco a poco ves que dejas de vivir esperando que algo cambie y empiezas a Vivir lo que tienes, lo que hay, lo que es.

Formar parte de la Fundación CSOO Willigis Jäger es una forma de estar en contacto con esta nueva forma de vivir; es una forma de apoyar, humildemente, este proyecto. Sé que fue “una casualidad” estar en los inicios, en su “nacimiento”… me alegro por mí y, también, por los míos, porque todo lo que en mí cambia, los afecta a ellos.

    Gracias Pedro, Gracias Celso, Gracias Alexander………….

                        y Gracias Willigis.