EL PROCESO PERSONAL: UNA CRISIS VIVIDA DESDE LA CONCIENCIA III.

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En el proceso de auto-conocimiento vamos profundizando en nuestro interior, poco a poco nos acercamos a la “herida básica”, a la experiencia personal y concreta de no habernos sentirnos amados tal y como somos. Esto es difícil, sentimos el vacío, creemos que “morimos”; para no volver a sentir esa experiencia empezamos a crear una estructura, un patrón, un ego, un eneatipo, cuya única  misión  es que no volvamos a sentir ese dolor… La creación, inconsciente, del ego nos habla de la gran capacidad del ser humano para  sobrevivir, para evolucionar como especie.

Pero lo que fue un recurso en nuestra infancia, la mejor forma de supervivencia, se ha convertido en  una estructura rígida que nos oprime, que nos limita, que nos ancla. No es fácil “descubrirla” y menos traspasarla o utilizarla para nuestro despliegue;  dejar de estar sometidos a ella, ponerla a nuestro servicio.  Hay diferentes métodos para conocerla, para entenderla, para ampliarla.

El Eneagrama es un método de auto-conocimiento que define 9 tipos de personalidad, 9 patrones o estructuras egóicas: los eneatipos. En cada eneatipo se describen las cualidades de la persona (positivas y negativas); una virtud o cualidad más elevada y un defecto o pasión (Ira-serenidad); una tendencia natural hacia nuevas conductas cuando la persona está centrada y otras cuando se descentra; y una Idea Santa, la cualidad específica del Amor divino de la que se desconectó al experimentar la herida básica ,y que  busca y anhela.

El eneagrama es un muy método antiguo, comprobado, útil… fácil de aplicar en la cotiianidad, en el día a día, en las relaciones personales, profesionales…

Si nos limitamos a descubrir nuestro eneatipo, fácilmente caeremos en justificarnos en él, en atacar a otros con él. La propuesta es utilizarlo para conocer nuestras pautas repetitivas,  “pillarnos” en ellas, no perpetuarlas; pasar a una nueva forma de actuar; no ser tan reactivos, dejar de ser esclavos de nuestras conductas típicas. Si un eneatipo 1 se conoce lo suficiente, podrá sentir en él, manifestándose a través de reprimir un ataque de ira, o de sentir un movimiento radical hacia otros (que a su juicio no son lo suficientemente válidos o no lo hacen demasiado bien) un momento “regresivo”  que le conecta con “su sensación de una exigencia” del entorno a ser bueno y/o perfecto,  con su necesidad de ser así para sentirse admitido, visto y querido. Podrá entender su rabia y no reprimirla, aprender a gestionarla, a canalizarla; podrá seguir “su ruta” en el mapa del eneagrama, que le conduce a la dinámica positiva del 7, pudiendo relativizar  y podrá, quizá por primera vez, no verlo desde su perspectiva habitual: blanco-negro; bueno-malo, correcto-incorrecto….. podrá ser libre de su patrón.

Conocernos nos ayuda a entendernos; entendernos nos ayuda a no juzgarnos, a aceptarnos, a querernos.

manos-unidasPhiNAPHantaSYLa Integración de la Sombra.   Llamamos sombra al conjunto de cualidades personales que ni conocemos, ni admitimos en nosotros, que hemos desterrado al inconsciente . La sombra siempre está con nosotros, lo sepamos o no, la conozcamos o no. No está formada sólo por los aspectos de nuestra personalidad  no admitidos, no  sólo por los defectos… también viven en la sombra todas aquellas cualidades que, por distintas circunstancias, no han podido desarrollarse, quedándose como potenciales. Así, por ejemplo, en una familia muy intelectual y de nivel social alto, probablemente viva en la sombra la espontaneidad,  el sentido del humor, todo lo que parezca “vulgar”…

Reconocer nuestra sombra es descubrir los personajes que la habitan; reconocer su voz, su mensaje… a menudo la sombra es la voz del Alma en un intento de que nos miremos a nosotros, a esas necesidades que nunca han sido satisfechas.  (por ejemplo, un niño fuerte, revoltoso, aprende a no manifestarse así, ya que esa actitud desequilibraba a mamá; poco a poco “destierra a la sombra” su necesidad de experimentar cosas nuevas, limitando su desarrollo, haciéndose un niño “bueno”, y, poco a poco, una persona conformista, incluso gris). Encontrar en su sombra esa necesidad, que se manifiesta a través de un determinado personaje, será una oportunidad para volver  a recuperar esa cualidad y desarrollarla.

Pero  no sólo nos movemos de manera individual, vivimos en familias, en grupos, en sistemas

familia - copiaLas Constelaciones Familiares aportan y complementan el trabajo personal: la mirada sistémica de la persona en relación a su familia de origen. Nacemos en un “lugar” determinado, compuesto por miembros concretos, con historias concretas, con heridas concretas…. Todo “esto” que encontramos al nacer, determina nuestra  formación, nuestro  despliegue personal.

Las constelaciones familiares surgen para ofrecer a la persona poder mirar en él, en su sistema, y pasar al consciente los movimientos inconscientes del sistema, de la familia. Poder mirar más allá de lo que en primer lugar se ve significa “saltar” por encima de las limitaciones que  mi ego ha desarrollado, en un intento de protegerme. Mirar en el interior es mirar las raíces, el núcleo y no lo más superficial. En  nuestra vida se manifiestan como desordenes, como síntomas, como problemas… los efectos de lo que se “oculta” en nuestro inconsciente.

1240224_514277955313993_901107809_n - copia El primer paso es descubrir que estamos más condicionados de lo que creemos, que somos menos libres de lo que pensamos y que somos bastante reactivos a los estímulos externos. Descubrir estos límites y estos condicionamientos; comenzar a desarrollar nuevas dinámicas más conscientes; adquirir recursos que nos ayuden a no estar “atrapados”; no repetir el mismo patrón de siempre, poder identificarlo para no ejercerlo.  No podemos cambiar “el mundo exterior”, pero si podemos cambiar nuestra manera de posicionarnos en él.