“Debería de saber quien soy … y ser quien soy”

¿Cuántos deberías hay en mi vida? ¿y en la tuya?

Nos hemos convertido, sin saberlo, en una “especie” de manual de cosas que hay que hacer, de cosas que esta bien hacer, de cosas que no se pueden…  y cuando hablo de “cosas” hablo de acciones, cualidades personales, relaciones inter-personales, aptitudes, pensamientos…    Agotador?   Frustrante?  Limitador?   aquí podría enumerar montones de adjetivos que no destacarían por apoyar el proceso personal ni  el despliegue de la conciencia.

Los “DEBERíA”  no nos dejan ser quien somos, ni siquiera no dejan saber cómo somos. Se convierten, de manera inconsciente, en el “freno de mano” de nuestro despliegue personal. Parece que lo más importante para nosotros es cumplir con todos ellos, acallar esa voz que una y otra vez nos  exige hacer más y mejor, o que nos juzga continuamente, criticándonos sobre lo mal que lo hemos hecho, o el  no haberlo hecho de otra manera….   y da igual que la  experiencia sea la imposibilidad de “contentarla”, una y otra vez nos “sometemos” a ella.

B1332s4IIAA8KrQY  ahora una nueva posibilidad:

 “Debería saber quien soy y ser quien soy”            (Risso y Hudson en su libro “La Sabiduría del Eneagrama)  y, desde ahí, desde este nuevo planteamiento, un nuevo debería:

Debería ser yo, tal y como soy, no como quieren que sea.

Pero, no podré ser yo si no sé quién soy. Porque aunque  parezca raro, no sabemos quiénes somos, no sabemos cómo somos. Claro que “algo sí”, pero realmente es poco lo que conocemos sobre nosotros. Conocemos nuestras reacciones, nuestras dinámicas más visibles, nuestros miedos más típicos, alguna que otra característica personal; pero sabemos poco de cuánto no sabemos  sobre nosotros, de cuánto hay “dormido” dentro de mí esperando a poder mostrarse; de cuánto hay de reprimido porque ese “juez interior” no le da permiso para expresarse; de cuánto hay de “no vivido” porque es mejor “malo conocido que bueno por conocer”.

72645-codigo-de-barras-alienacion-capitalista-revolucion-libertaria-masas-liberacion¿Sé quién soy? ¿Sé cómo soy? ¿Puedo ser yo? Son tres partes de una misma cuestión: Ser yo.

Saber quien soy no es fácil, sobretodo porque creo que lo sé; porque “llevo” toda la vida siendo así, porque “es mi carácter, mi personalidad”. Plantearme esta pregunta con “seriedad” implica sentirla y “permitirla” que entre en mi interior y “abra puertas que encierran” potenciales, características, cualidades, historias de vida no gestionadas….

Saber quien soy no es fácil, significa “poner en cuarentena” muchas ideas y conclusiones que “han costado mucho alcanzar” y esto es, a veces, duro y complicado… ¿merecerá la pena?. Mi experiencia (personal y profesional) es que cuándo “El Alma nos llama, no podemos resistirnos”. Pero, cuidado con las palabras, los matices de las palabras y el contexto en el que se dicen, porque hay palabras que liberan y palabras que anclan.

Cuando digo “El Alma” me refiero a “esa parte SANA que todos tenemos (más o menos sumergida por experiencias de vida no resueltas, en limitaciones o mandatos de nuestro sistema, en lealtades ocultas…) y  que nos “empuja” a la Vida, que nos “sostiene” en Ella, que “nos mete en crisis” para sacarnos de la zona de confort…

Cuando digo “El Alma nos llama” me refiero a “eso” que sentimos de incomodidad o de inquietud, “ese” anhelo de búsqueda, de no conformarme con lo que hay (atención a confundir el “movimiento del Alma” que nos impulsa hacia nuestro despliegue personal, con la idea de que las cosas y la vida tiene que ser como yo quiero).

art-puerta08dSi “El Alma me llama” algo en mi se pone en marcha y, de alguna manera, algo en el entorno se me empieza a mostrar: aparecen nuevas personas, nueva información, nuevas posibilidades.. que ayudan y potencian ese impulso. El movimiento del Alma no brota de mi, sino en mi; es decir, el movimiento del Alma es mayor que yo, por decirlo de alguna manera yo lo noto porque ya está; yo no lo genero sino que lo percibo; y, entonces, me dejo (a menudo de manera inconsciente) llevar….  hacia donde?  hacia mi; hacia un “mi” más completo, menos limitado, más pleno.

Por eso, “cuando el Alma nos llama, no podemos resistirnos” porque evoca en nosotros nuestra realidad más plena, más auténtica; y ese es el desarrollo de todo ser humano, el “encuentro con lo que es, no con lo que parece que es”. ” Debería saber quien soy y Ser quien soy”  no es un “acto de voluntad” sino el fruto de percibir y admitir (de manera consciente o inconsciente, da igual) el movimiento de mi Alma o, mejor todavía, la llamada de mi Alma.

Responder a “esta llamada” es el principio (o el continuar si ya estamos en marcha) de esto que llamamos un proceso o trabajo personal, con todo lo que eso supone de descubrimientos y de posibilidades; con “todo”. Y este todo contiene todas las polaridades: fácil-difícil, suave´-duro, bello-feo, agradable-desagradable, amor-odio…. y todas juntas y a la vez, no lo uno o lo otro. Todos hacemos este proceso, es la propia Vida en  marcha. La diferencia está en hacerlo desde la conciencia o desde el no saber.