CNV y conflicto

A menudo me ocurre, cuando hablo de que he estado en un taller de Comunicación No Violenta o cuando invito a alguien a hacerlo, que me miran un poco extrañados y me dicen “me estas diciendo que soy agresivo?” o “yo no soy agresivo”… es curioso como se activan, tan rápida e inconscientemente, las defensas de la auto imagen.
Y lo más interesante es que cuando hablamos de CNV no nos referimos a una agresividad verbal (ni por supuesto física), sino de una comunicación que no parte de un “proceso ecológico de auto-empatía, que comienza  por reconocer mi necesidad, hacerme cargo de ella e intentar pedir al otro algo que me gustaría que me diera (o, por lo menos, poder negociarlo libremente, sin presión)”.

Cuando me refiero a “proceso ecológico de comunicación” hablo de tomar conciencia de cómo me relaciono, especialmente cuando tengo un mal momento; cuando me siento vulnerable, o depresivo, o en crisis… o en cualquier estado emocional que no termino de reconocer en mi.

Me refiero, también, a no conocerme lo suficiente como para saber que es, exactamente, lo que necesito, en este momento… y poder atender esa necesidad propia; o a no tener la herramienta adecuada para gestionar esa parte de la necesidad que es mía, haciéndome responsable de ella, y saber que otra parte es del otro (de cualquier otro de las muchas inter-relaciones que tenemos en nuestra vida)… y si es del otro, poder acercarme a él/ella con una petición clara, nítida, abierta a la negociación…

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¿O  utilizo, desde lo aprendido, desde la rutina, esas típicas palabras agresivas-inconscientes que llevan dentro una amenaza (como no hagas esto…), o una comparación negativa (si fueras como …), o una sentencia premonitoria (como sigas así…) u otras tantas cargas emocionales que suelen negativas;  y así, sin saberlo, sin darnos cuenta, nuestra comunicación despierta en el otro una reacción defensiva o, según el momento, agresiva?

…y después nos sorprendemos de que reaccione de esta o aquella manera!.

La CNV propone un espacio en el que indagar y reconocer qué necesidad personal no está siendo vista y/o satisfecha, reconociéndola a través de las emociones que aparecen y la conducta o estrategias que la muestran… mirar sólo la conducta (llanto, rabia, enfado…) no nos ayuda, sino que probablemente la aumenta o la reprime dando lugar a otra; poder profundizar en ella, a través de la manifestación emocional y el posicionamiento, hasta el núcleo-necesidad, es todo un proceso.

Os invito a acercaros a un taller de CNV.  Os aseguro que ganareis vosotros y, por supuesto, todos aquellos con los que tenéis una relación, un vínculo, una cercanía.