BENEDIKTUSHOF: UN “PARAISO” DONDE PRACTICAR EL SILENCIO

En Alemania, cerca de Würzburg, en Holzkirchen, un pequeño pueblo “bajo la protección” de un hermoso bosque, se encuentra la casa de Espiritualidad Benediktushof. Willigis Jäger, maestro zen de la línea Rinzai, ” hizo una importante y arriesgada elección fundiendo su larga experiencia en la espiritualidad católica-occidental y su práctica zen-oriental y  creando su propia línea zen “Nube  Vacía” y construyendo ésta “especial” casa de silencio, de práctica zen, de práctica de contemplación, lugar para el Silencio, para la Presencia. fundacion.1Willigis Jäger es un místico del siglo XXI cuyo “objetivo” es llevar la mística a los “ciudadanos de a pie”, al mundo de lo cotidiano. Alexander Poraj, uno de sus sucesores Dharma “ha acercado” esta práctica a España, a Granada, a nuestro zendo “Tiempo de Zen”, a mi…                   La práctica del zen, el zazen, es a veces difícil de tomar; la continuidad, el día a día en “el cojín”, es, sobretodo al principio, fruto de la voluntad del principiante; pero poco a poco, la propia práctica se asienta, se hace fuerte, se convierte en algo importante. Durante los primeros días de Agosto, el Benediktushof se convierte en el centro de encuentro de muchos practicantes de zen, de contemplación, que acuden a este “paraíso” para, durante una o dos semanas, practicar bajo la Presencia de los maestros, el Silencio. benediktushof02En “horario alemán”, a toque de gong, comenzamos la jornada a las 05’30  de la mañana. En absoluto silencio desde el inicio del sesshin, todos los que nos reunimos nos “entregamos” a la práctica del Silencio, al encuentro con la Presencia. Kinhin rápido para activar el cuerpo, sentadas a lo largo del día, kinhin lento entre las sentadas, Samu,  trabajo físico que nos ayuda a llevar la práctica a lo cotidiano; Teishó, las enseñanzas de los maestros que “sostienen” el sesshin;  Dokusan, entrevistas particulares para ayudarnos en momentos difíciles….. y también el tiempo libre, los paseos por el bosque, el ruido del rio, la paz que allí se puede sentir. Practicar el zen en el Benediktushof es un privilegio. Gracias Willigis, gracias Doris, gracias Alexander