Constelaciones familiares

La familia es como un árbol, con todas sus ramasm como se puede ver con las constelaciones familiares

Sobre las constelaciones familiares

La humanidad, como especie, tiene la característica de desarrollarse formando núcleos sociales y, más específicamente, núcleos familiares: «Sistemas familiares”.
Diríamos que un sistema familiar es un grupo de personas que constituyen una familia, incluyendo en ella hasta tres o cuatro generaciones, de esta forma, cada persona tiene su sistema de origen y (si es el caso) su sistema actual.
Los sistemas familiares se rigen por unas Leyes o Principios, llamados “Órdenes del Amor” que actúan en ella para garantizar que el Amor (entendido como Vida, como Perpetuación, como Continuidad) pueda manifestarse en el sistema y entre sus componentes. La alteración de estos principios provocan conflictos en el sistema, que se manifiestan de diferentes formas (problemas emocionales, psicológicos, físicos, de relaciones….)
Las Constelaciones Familiares son una terapia que parte de esta comprensión y propone “movimientos” que re-ordenan el sistema solucionando o mejorando los problemas.

¿Qué son y qué no son las constelaciones familiares?

El nombre de constelaciones procede de una desafortunada traducción del  original alemán  Familienaufstellung, cuyo significado es “colocación de la familia”. Sin embargo, a menudo, constelaciones evoca algo esotérico, misterioso, y probablemente más cercano a la astrología que a la psicología. De esta forma, cuando se explica en qué consiste esta terapia a alguien lego en la materia, no solo confirma esta primera impresión, sino que además le añade un componente cercano al espiritismo o a la magia.

La falta de conocimiento acerca de esta terapia, unida a lo novedosa que es, y al gran deseo de resolver en un instante un problema que nos ha acompañado toda la vida, la ha tintado de aspectos psicomágicos. Las constelaciones familiares no son una bola de cristal en la que mirar el futuro, ni son pócimas que cambian los sentimientos de otras personas, ni juegos esotéricos que pretenden que la vida sea como yo quiero que sea. Más bien, las constelaciones son una potente herramienta para poder mirar el inconsciente, y que nos permite tomar conciencia de esa realidad, que permanece enterrada en niveles muy profundos del mismo, condicionando muy a menudo nuestra vida.

Quizá nos ayude a entender las constelaciones la historia de su origen como terapia. Ésta fue creada por un psicólogo alemán llamado Bert Hellinger, el cual estuvo durante varios años de misionero en África, donde es más frecuente que varias generaciones coexistan dentro de una misma familia. Este hecho puso de manifiesto que las familias constituyen sistemas en los que sus miembros están interconectados, no solo en la propia generación sino hasta cuatro generaciones anteriores. Por otro lado, también observó que a lo largo de esta línea generacional se repetían patrones de comportamiento, enfermedades e incluso destinos. Esto despertó su curiosidad y lo estudió a fondo.

La suma de esta experiencia y de su amplia preparación en varios ámbitos psicológicos y terapéuticos, le lleva a crear este tipo de terapia, que sigue creciendo hasta la actualidad, en la que han visto la luz las constelaciones del espíritu.

Órdenes del amor

Como eje de este tipo de terapia Hellinger enuncia tres leyes que él llama “Ordenes del Amor”. Éstas rigen la conciencia o el alma familiar. A través de su experiencia, llega a la conclusión de que si no hay Orden en el sistema el alma sufre, y lo expresa de diferentes maneras (enfermedades, enfrentamientos, situaciones conflictivas recurrentes….).

Constelaciones familiares. Ley de pertenencia.

“Solo si un paso sirve para apaciguar el sistema entero, sólo si todos los miembros de la red relacional se sienten aceptados y acogidos, se puede hablar de un Orden bueno; no fuera, sino dentro” Bert Hellinger.

Estas tres leyes son las siguientes:

  1. Derecho a la PERTENENCIA: “Cada miembro de la familia tiene derecho a formar parte del sistema, independientemente de las circunstancias”.  “Todo aquel que forma parte de mi sistema DEBE tener un lugar en mi corazón”.
    Esta ley es de por vida y ningún miembro puede ser excluido, sea por vida o por muerte. Si esto ocurre, en alguna generación posterior algún otro miembro se autoexcluirá en un “intento” de compensación.
  2. Derecho a la PREVALENCIA o a la ANTIGÜEDAD: “Quien ha llegado antes tiene derecho sobre el que llega después”. Comenzando por el padre y la madre, siguen los hijos en orden de llegada. En relación a relaciones anteriores con hijos, éstos van antes que los actuales. También “contará” la pareja anterior, puesto que “ocupó” un lugar durante un tiempo. Si se altera el orden, alguno de los miembros se sentirá desubicado, perdido  o limitado.
  3. Equilibrio entre DAR y TOMAR: “Nadie puede dar sin tomar; nadie puede tomar sin dar”. Esta ley tiene dos direcciones: vertical, de padres a hijos , en ésta sólo hay un sentido, hacia lo nuevo; los padres siempre dan, los hijos reciben (ya darán cuando ellos sean padres, o si no, a la propia vida). Y horizontal, entre los miembros de la misma generación o entre la pareja; ninguno “debe” dar mas, descompensa. La alteración de esta ley crea en los miembros del sistema una sensación de injusticia; el sistema tenderá a equilibrarlo de la manera más justa.

¿En qué consiste una terapia sistémica y cuándo hay que aplicarla?

Libros recomendados sobre constelaciones

La terapia sistémica familiar consiste en un trabajo en grupo, en el cual una parte actúa representando a miembros de la familia del constelado, o bien del tema a tratar (problemas de trabajo, amistades, adicciones, enfermedades o parcelas personales). El constelador (terapeuta) asigna cada a cada representante un papel, pudiendo hacerlo de forma pública o bien sin revelar quién es quién. En cualquier caso, no es necesario conocer demasiados detalles acerca del problema ni de la vida del constelado.

A los representantes se les pide que se centren y descubran qué sienten en ese momento, sin interferir, y que se muevan en función del impulso que sienten. Es aquí donde reside el misterio de la terapia, ya que no existe aún una explicación científica que justifique estos movimientos. Sin embargo, la experiencia es sorprendente y se producen situaciones muy claras en las que el constelado puede ver representados episodios de su vida conocidos o desconocidos y que surgen de niveles profundos del inconsciente familiar.

Es la física cuántica la primera disciplina científica que se ha aventurado a buscar una aproximación al estudio metodológico de esta terapia, aunque como dice su creador, “no puedo explicar por qué, pero sé que funciona”.

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